martes, 31 de marzo de 2009

Algunas fotos del cumpleaños de mi abuela

Mi abuela con tres de sus hijas.

Hablando por teléfono con todo Dios.

Con su hija querida, Tere, a la que no veía hacía tres años.

El buffet. Aquí con una hermana suya y una biznieta.

lunes, 30 de marzo de 2009

Arte: 1, censura: 0



ESTE VIDEO FUE HECHO HACE UNOS DIAS EN LA HABANA EN MEDIO DE LA BIENAL DE ARTE DONDE A TODO EL QUE QUISO SE LE OFRECIO UNOS SEGUNDOS AL MICROFONO PARA DECIR LO QUE QUISIERAN.


Qué bueno esto, caballero, si lo hicieran más a menudo se resolvería una buena parte de los problemas de la isla. Gracias a mi primo Manolito por mandármelo.

El jueves voy a comer arte


Al restaurante de mis amigos Pepe y Gabriela, y como me han invitado a leer algo, aprovecharé para leer algunos poemas de escritores famosos que le han dedicado versos a la comida y al vino. Están todos invitados, presiento que va a ser muy divertido.

domingo, 29 de marzo de 2009

El tren de su vida, un cuento de mi mamá

Por Zenaida Ferrer Martínez


A ella cada noche la despierta el bullicio del tren: el chuchuá sobre los rieles y su agudo y estrepitoso silbato.

Dice que justo a las dos de la madrugada, rompe el silencio el pitar aullante , y que luego se demora tanto en la estación, que ella espera su partida, imaginando la gente que lo aborda o desciende, el trasiego de paquetes y hasta los vendedores ambulantes que no descansan siquiera a esa hora.

Espera en su lecho hasta que el tren parte. Primero despacito y acelerando hasta que su pitar se pierde en la noche. Entonces, se queda dormida y en la mañana se siente agotada, como si hubiera corrido todo el tiempo tras él.

Así cuenta un día tras otro, y yo la escucho admirada de su memoria fotográfica, de su aferrarse a una narración detallada y detallosa, como siempre acostumbra.

No importa que lo que relata haya ocurrido 80, 70, 50 años atrás… o sólo cinco minutos antes: ella narra los dimes y diretes, los diálogos exactos entre una o varias personas, con increíble fidelidad.

Cuenta del primer encuentro con el que luego fuera su esposo. Ella, sentada en un taburete en el portal del bohío donde vivía su numerosa familia, escoltada por las bulliciosas hermanas y el enérgico padre.

“Llegó en su caballo, con la guitarra aupada como si fuera un niño. Se bajó de la bestia y saludó a todos con una abierta sonrisa como si nos conociera de toda la vida. Me miró y supe que era él a quien esperaba. Habló con papaíto y de vez en vez, me miraba de soslayo. No nos dijimos ni una sola palabra.

“Días después, llegó furtivamente y hablamos, me preguntó si quería ser su novia y le contesté que sí. Eso fue todo.

“Un mes más tarde, previo acuerdo, me recogió en su caballo y nos marchamos juntos. No nos habíamos dado siquiera un beso en la boca.

“Yo iba vestida de verde con zapatos blancos, y aunque él se empeñó en decir que llevaba una cinta roja en la cabeza, es broma: nunca me gustaron las cintas en el pelo y tampoco me hubiera puesto una de color rojo con un vestido verde”.

Cambia de tema y cuenta del día en que un amigo entrañable la encerró en un baño con una rana, ambas bien asustadas y amigas al final del episodio, y luego sin transición, de la mudada familiar a la casita azul, donde nació su sexta hija.

“Justo a dos cuadras de allí, pasaba la línea del ferrocarril. El tren era un espectáculo para todos. Cuando pasaba el de La habana o retornaba el de Oriente, la estación reverdecía, llena de gente cargada de equipaje, de pregoneros voceando sus matahambres y de lágrimas y alegrías, de despedidas y reencuentros”.

Vuelve entonces al ruido de la madrugada que la mantiene en vela. “Yo creo que anoche ese tren estuvo parado más tiempo del habitual. Oía el ir y venir de los viajeros y el pitazo de arrancada demoró como una hora o más. Estoy exhausta. Voy a dormir un rato”.

Así dice y vuelve su cuerpo de 90 años de cara a la pared.

Y yo la miro y la admiro. Ella vive desde hace muchos años en el centro del Vedado capitalino habanero. La línea de ferrocarril y la estación de trenes están a kilómetros de su casa. Aún así, cada mañana narra al detalle los avatares de la llegada y salida del tren de su memoria.

No la desmiento. Pienso que con ese parloteo, incentiva sus neuronas y su imaginación vuela, no lo sé a ciencia cierta, pero creo que de lo que habla realmente a diario es del tren de su vida, de llegadas y partidas (más de estas últimas) y de cómo, tras el bullicio, la estación se queda sola y vacía.

Catalina

Gracias a mi primo Manolito por las fotos.

Con mi abuela y mi prima Jennifer, hace muchos años.

Catalina con sus plantas.
Sus hermosos ojos verdes.

Mis abuelos con sus hijas, aquí falta el varón.

De esta foto sólo quedan tres en Cuba: mi madre (de rubio), mi padrastro y mi abuela.


Nunca he escrito sobre ella. Quizás porque yo pocas veces escribo sobre las cosas realmente importantes para mí. No me siento capaz de abordarlas. Pero dejemos a mi persona aparte porque esta no es mi historia, esta es la historia de una gran mujer, mi abuela Catalina, que está a punto de cumplir 92 años y que hoy debe haber experimentado la inmensa alegría de volver a ver a una de sus hijas, que ha viajado a Cuba después de tres años para estar junto a ella en su aniversario. Tres años, se dice pronto, sin embargo el tiempo, como se sabe, es más corto o más largo dependiendo de quién lo cuente. Para mi abuela, a sus 92, seguramente han sido muchos más. Quién le hubiera dicho a ella hace unos años, cuando toda nuestra familia estaba unida, que a su edad iba a tener que sufrir la ausencia de sus hijas, nietos y biznietos, a algunos de los cuales probablemente ya no vuelva a ver, por ley de vida.

Pero mi abuela es dura de pelar y soporta con dignidad su carga, aunque de vez en cuando clame por sus tres hijas ausentes, pero se resigna, pues su vida ha sido dura de principio a fin. Una vida dura y larga que yo trataré de ilustrar aquí con unas cuantas anécdotas que recuerdo, como pequeño homenaje en su cumpleaños.

Catalina Carmelita nació en el 1917 en el pueblo de Las Maravillas, que entonces pertenecía a la provincia de Camagüey, en una casa de madera en medio del campo; una amplia casa familiar, rodeada de inmensas extensiones de tierra. Mi abuela me contaba que en su casa no sabían exactamente los animales que tenían, y que de pronto una puerca desaparecía y cuando la volvían a ver venía preñada o con su cría al retortero. También me contó que, como no había luz eléctrica, cuando mataban una res, tenían que poner a salar la carne para poder conservarla, lo cual hacían en unas grandes bandejas. Esto provocaba arcadas a un tío suyo que era muy fino y siempre pasaba junto a las bandejas tapándose la nariz y maldiciendo, hasta un día en que se cayó sobre la carne, anécdota que contaba ella entre carcajadas. Sí, porque mi abuela Catalina era una gran contadora de historias, poseía un talento natural para entretener con sus narraciones, y una mente brillante (antes de que el Parkinson hiciera estragos en ella), a pesar de su escasa cultura, pues no fue a la escuela y a leer aprendió de manera autodidacta. Por eso uno no se podía disgustar cuando decía algún disparate, o salía con alguna de sus supersticiones, porque en realidad lo hacía bastante bien para los pocos estudios que tenía.

Su vida no ha sido precisamente fácil. Desde niña trabajó en el campo y ayudando a criar a sus hermanos, pues era la mayor. Luego de jovencita, no recuerdo ahora a qué edad, se fugó de su casa con mi abuelo, que la vino a buscar como se buscaba entonces a las doncellas, montado en un caballo, aprovechando que se había ganado un dinero en la lotería. Pero al llegar a su nuevo hogar no la esperaba una vida mejor, al contrario, tuvo que terminar de criar a los hermanos pequeños de mi abuelo, que se habían quedado huérfanos. Así pasó de una esclavitud a otra, y luego llegaron los hijos y la mala vida que le dio mi abuelo, siempre de juerga con sus compadres, su boxeo o sus mujeres, mientras ella lavaba y planchaba para la calle para así poder mantener a su prole: seis hijos y uno adoptivo, porque en casa de pobres donde come uno comen tres. Y sin embargo la vida no le dejó huellas en su cuerpo ni en su cara. Aún recuerdo cuando de niña la veía desnudarse y observaba aquellos pechos perfectos, algo caídos ya por dar de mamar a tantos hijos, pero lindos, y su cara rellenita, de pómulos salientes siempre empolvada, que si algo no permite mi abuela es que la vean desaliñada. Aún hoy, cuando depende de otros para todo, se incomoda si tiene el pelo mal y hace que la vistan con todas sus prendas: su reloj nuevo, sus bata de casa de fresca franela y sus zapatillas cómodas, que le mandamos de fuera para que luzca como una princesa, siempre limpia y arreglada. Y así, desde su silla de ruedas, pues desde que se fracturó la cadera no puede caminar, lo observa todo y parece una reina sentada sobre su trono.

Sesenta años estuvo casada con mi abuelo Juan Ferrer, un hombre autoritario que le dio no pocos disgustos, pero que a pesar de sus idas y venidas se mantuvo con ella hasta su muerte. Ella le sobrevivió, haciendo honor a su estirpe de longevos (algunas de sus tías llegaron a cumplir más de cien años), y ahí está aún, dando guerra.

Sus únicos caprichos, de joven, eran las escapadas que se daba de cuando en cuando al cine con su amiga Teresita. No se perdía un estreno donde saliera Jorge Negrete o Pedro Infante y otros galanes de la época. Sus amores secretos con los que supongo soñaría en la intimidad de su cocina, aunque mi abuelo fue el único hombre que conoció.

Aún recuerdo las sopas que le encantaba hacer día sí, día también. Sopas con huevo duro dentro, y con fufú de plátano, que a mí no había quien me hiciera tomar, pero que ella brindaba con verdadero entusiasmo a cualquiera que se acercara hasta la casa a la hora de la comida. Y ¡ay del que no le aceptara un plato! Eso era un desaire tremendo. La hospitalidad de mi abuela era a prueba de balas.

Siempre andaba por el suelo, no sé cómo se las arreglaba para caerse tanto, la pobre. En una de esas se fracturó la cadera y a partir de ahí ya no volvió a caminar. Ahora ya no anda, aunque dicen quienes la cuidan que hay días en que hace por levantarse sobre sus propios pies, es en esos días en que la visita un espíritu burlón que la transforma en otra abuela bien diferente a la que todos conocemos: una cómica viejuca que maldice y suelta malas palabras y que se inventa historias: que no le dan de comer, que le roban sus pertenencias por la noche mientras ella está dormida, pequeñas obsesiones que son fruto de una vida de carencias.

Hoy 29 de marzo es su cumpleaños y estoy segura de que de todas partes del mundo, desde todos esos rincones donde estamos dispersos, la llamaremos y le rendiremos los honores que se merece, porque ella es la reina, es y será la reina en nuestros corazones, el alma de nuestra gran familia.

jueves, 26 de marzo de 2009

2046 pelicula 12/16

El amor es una cuestión de oportunidad. No sirve de nada conocer a la persona idónea demasiado pronto, o demasiado tarde.

2046 - Escena 1

Todo lo que yo pueda decir de la belleza de esta escena será muy poco. Me quedo con la última frase: "todos los recuerdos son surcos de lágrimas".

viernes, 20 de marzo de 2009

Lady marmalade

Vivir dentro del bote de la mermelada no es posible, el oxígeno se agota y tanto azúcar acaba por fermentarse en el ácido más potente. Yo lo intenté; durante un tiempo me bastó con admirar el rojo interminable de las fresas, con aspirar su aroma dulce hasta saciarme de su perfume. Un mundo de mermelada, y yo en el centro, como una balsa flotando en medio de una piscina en una revista de viajes: segura y colorida estampa de lo que debería ser una vida, la vida que usted, lector amigo, se merece. ¿Y por qué no intentarlo? Eso mismitico pensé yo.
Ah, qué tiempos aquellos... cuando la vida era un eterno picnic y yo era la turista, mezcla de caperucita roja (por la cestita llena de regalos) con Hansel y Grettel, entrándole a la casa de chocolate que era mi vida por cualquier parte, si total, por todas estaba rica, por todas era nueva, por todas era yo. Ah, pero a quién se le ocurre ir así por la vida gastando los cartuchos de repuesto, cambiando el rumbo caprichosamente, ahora por aquí, luego por allá, haciendo honor a mi educación improvisada, a mi aprendizaje a trompicones.
Y así como una gota colma el vaso, yo me las agencié para echar a perder la mermelada. Que hasta de la dulzura uno se cansa, y yo ya estaba harta de ir todo el tiempo envuelta en miel y teniendo que lidiar con los golosos y otros gérmenes anaerobios. Y entonces dije no. Me tiré un pedo rotundo (y por supuesto se acabó la mermelada).

domingo, 15 de marzo de 2009

Vocal Tempo proximo disco

A estos muchachos de Santi Espíritus los he visto actuar en Mallorca en dos ocasiones, además he tenido el placer de conocerlos personalmente gracias a Jorge Luis, su representante y amigo nuestro. Son tan talentosos, nobles y buenagente, que se merecen llegar a lo más alto. Espero que este disco sea todo un éxito y desde ya les felicito por ello.

sábado, 14 de marzo de 2009

Invitación a lectura poética

Hola amigos,

El próximo viernes participaré en una lectura de poesía multicultural con amigos de aquí y de allende los mares. Estaremos: MARCELA BALLESTER, argentina; MARGA POU, mallorquina; JAUME GAVIÑO, mallorquín; ANTONIO SAURA, catalán, JOSE JOAQUIN FIQUITIVA, colombiano y una servidora.

La lectura tendrá lugar en la sede del GOB, C/ Manuel Sanchis Guarner 10, el día 20 de marzo de 2009, a las 20 horas. La entrada es libre. El evento está organizado por la Asociación Multicultural de Inmigrantes en Baleares, ASMIB.

Si vienen, seguro que la pasarán muy bien.

viernes, 13 de marzo de 2009

Dos más de mi hermanita



Aquí ella hizo de todo: la coreografía, la idea original, el diseño del vestuario, etc. Es un crack mi chiqui, que así le digo yo.




Y esto fue el pasado año 2008, ella es la primera que sale por la izquierda.

miércoles, 11 de marzo de 2009

11-M, para que no vuelva a ocurrir

Foto tomada de El País.


Un minuto de silencio por los que ya no están, por todos esos inocentes que perdieron la vida un día como hoy, un minuto para pedir que cosas como esta no se repitan, para mirar adelante y seguir amando el mundo a pesar de todo.
Les recomiendo leer el post de Betty a propósito del 11-M. Impactante.

Mi hermanita rumbera

Mi hermana pequeña baila como una diosa, y no sólo baila sino que crea las coreografías y el vestuario de su grupo de baile de la universidad, llamado Fusión. Estoy muy orgullosa de ella, porque aunque sabía de su afición, la verdad no imaginaba que lo hacía tan bien, como descubrí con sorpresa hace poco, cuando me enseñó los vídeos de sus presentaciones, vídeos como estos que aquí les dejo.


El segundo vídeo pertenece a un videoclip en el que ella baila con su grupo y que fue grabado en la Universidad de la Habana. Tengo más material de sus presentaciones, ya los iré subiendo a youtube.


martes, 10 de marzo de 2009

Luis Barbería (de Habana Abierta) haciendo de las suyas en Clamores

Otra perla de Luis Barbería. Su descarga de percusión vocal es todo un fenómeno que puede observarse cada mes en la sala Clamores. Qué bueno es, qué bien lo hace, sin que el resto de los muchachos se me ofenda, que todos son buenísimos, todos. Son de lo mejorcito que ha dado la música cubana en los últimos tiempos, o a mí me lo parecen.

Luis Barbería: "Del cielo a mi vida"

Una preciosa canción de Luis Barbería, el buenísimo integrante de Habana Abierta. Rica bossanova con sabor cubano.

lunes, 9 de marzo de 2009

El vídeo más esperado: "Manolito's performance"

Hace más de un año grabé este vídeo en la Feria de La Rampa. Desde entonces se me había quedado en una computadora por allá por la Habana con tan buena suerte que he podido recuperarlo. Es uno de los vídeos más graciosos que he grabado en mi vida, Manolito, que creo que así se llama, es un loquito de lo más gracioso que se pasea por las calles del Vedado siempre cantando con su estilo inimitable, o sintonizando su estación de radio particular. Su locura o retraso es de esas "que no vale la pena curar". Aquí pueden verlo haciendo de las suyas en la feria, y no se pierdan la que se arma. Estas cosas solamente suceden en Cuba. Que lo disfruten.

martes, 3 de marzo de 2009

Peor para el sol

Esta fue la primera canción que escuché de Joaquín Sabina. Entonces fue como si me hubieran atravesado con una flecha. El flechazo me dura hasta hoy.

domingo, 1 de marzo de 2009